Publicado en (Economía) por SyC el febrero-14-2010

 

Para desarrollar el disfrute debemos saber o ser capaces de compartir el placer de los demás.

Desde el momento que estamos transitando por esta dimensión, se nos ha compartido la vida que poseemos y que debemos saber disfrutar intensamente.

No se debe descuidar lo que representa el compartir, que por su propia característica involucra desprendimiento, saber conceder  aspectos que van desde los sentimientos, emociones, afecto, todo aquello que motive, estimule a otros a disfrutar lo que el compartir involucra.

Cuando se manifiesta el compartir emociones, alegría, cocimientos y se lo proporcionamos  no solamente a nuestros seres queridos, sino que lo hacemos con terceros, estamos  utilizando la magia que el compartir genera, más cuando con ello nos liberamos del egoísmo, damos paso a que otros disfruten todo aquello que en ese momento se quiere disfrutar y así mantener  la alegría de ser actores dinámicos capaces de generar transformaciones, cambios en muchas personas que no han sabido manejar el potencial que se deriva del saber compartir

Cuando nos identificamos con lo que representa el saber compartir, lo que ello involucra y empezamos a cultivarlos para cuando lo pongamos en práctica y  genere dicha, felicidad, estímulos que beneficien a quienes  lo necesitan , entonces iremos dándonos cuenta lo importante que es saber identificarse con el compartir y ponerlo en práctica.

El compartir puede darse en muchos roles dentro de la amistad, la pareja, familia, trabajo, sociedad, depende cuando nuestro rol de actor determina la importancia de que  nuestras acciones son importantes para quienes requieren de nuestra colaboración. A manera de ejemplo, cuando alguien  está afrontando un sufrimiento, podemos compartirle alegría. Al respecto pnlnet.com nos aporta, que para desarrollar la compasión, por otra parte, debemos ser capaces de compartir el sufrimiento de dicha persona.
Mucha gente cree erróneamente que la vida se reduce a una existencia llena de sufrimientos, sin embargo también es cierto que la vida es una existencia en la que el gozo cobra un papel muy importante.
Lo que realmente resulta bastante tentativo es sentir envidia hacia las personas que consideramos han logrado un grado de riqueza, belleza, salud o poder que nosotros desearíamos poseer.

Lo interpretamos como un castigo hacia nuestra infelicidad, simplemente por el hecho de verlos a ellos disfrutar.
Esto lo que hace es sumirnos aún más en el sufrimiento, sin darnos cuenta que el daño nos lo estamos haciendo nosotros mismos, nos vamos hundiendo en un pozo del que solo podremos salir eligiendo la simpatía como compañero y no la antipatía que tan atrayente nos resulta.
Este mal sentimiento lo conocemos como resentimiento. Este se ha llegado a definir como el veneno que tomamos con la ilusa esperanza de que mate a otro. Pero como es lógico el tiro nos sale por la culata.
Hay que saber alegrarse por los demás, dejando ese sentimiento de envidia o resentimiento de lado, y saber dar la bienvenida a la alegría que deberíamos sentir por la otra persona.

No descuide la importancia de saber compartir, el identificarse  con ello y saber proporcionar los estímulos necesarios para disfrutar la vida intensamente y  que otros determinen lo que ello representa.

Cuando disfrutamos algo y queremos   que otros también lo disfruten, es cuando le damos paso al compartir, especialmente, con aquellas personas que sabemos los disfrutaran , que apreciaran  lo relevante que es el disfrute que se siente  producto de ese compartir.

Debemos dar siempre lo mejor de nosotros para así estar en condiciones de recibir lo que otros tengan para darnos; y es precisamente concentrándonos en dar es que podemos facilitar que mejoren nuestras relaciones personales

 

 

 

 

 

 

 


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