
La grandeza genera rencor, el rencor engendra envidia, la envidia produce mentiras. Rogelio Mendez.
Rencor es aquel resentimiento que se crea tras el descubrimiento de una verdad incómoda y generalmente difícil de encajar. Es una peligrosa variante del odio que puede ensombrecer el transcurso de los días y obligarnos a percibir la vida desde una perspectiva amarga y descolorida.
Familia2000.org. nos recuerda, que el rencor, de acuerdo al diccionario LaRousse del Español moderno, significa “resentimiento, estar resentido o dolido con alguien por alguna razón”. Esto afecta nuestra vida porque trae sentimientos de infelicididad y hostilidad que enferman nuestra alma. El perdón es una expresión hermosa y sublime. Viene de una raíz griega que significa alterar o cambiar, o sea, que el perdón me da derecho a cambiar y alterar cualquier situación que me permita cancelar la deuda de otra persona conmigo. Perdón es el acto de liberar a alguien de un agravio real o aparente. Una deuda es perdonanada cuando usted libra al deudor de esa obligación y da por finalizada aquella cuenta pendiente que ha habido entre usted y la persona que la lastimó.
somosinternet.com, nos agrega, que el rencor apuesta por mantener el dolor en nuestra mente y nos bloquea las energías necesarias para solucionar nuestro problema y sentirnos bien física y psíquicamente.
El rencor se acumula en nuestro interior y se convierte en un lastre que conviene abandonar en un rincón. Mientras esté presente, no solo nos convierte en esclavos de nuestro pasado, sino que nos impide seguir satisfactoriamente con nuestra vida. Esto se debe a que la sensación viene motivada, en múltiples ocasiones, por pensamientos irracionales que generan, intensifican y mantienen un deseo de venganza que rara vez es saciado. Dicha irracionalidad destruye a la persona y le obstaculiza ver de forma clara la realidad de las cosas.
Desde luego, el rencor da paso a emociones, que se deben saber controlar si no queremos que estas nos pueden afectar psíquica y físicamente, debemos sorprendernos el cómo estamos actuando antes hechos que consideramos nos afectan, y que quizás nos han hecho daño, determinar el por qué de ello, en que fallamos para darle oportunidad al rencor a que se presente y de no saberlo enfrentar puede generar resultados no favorables. Es sabido que toda emoción negativa no sólo es perjudicial desde un punto de vista, precisamente, emocional, sino que también repercute en nuestro organismo, en nuestra salud física. Sobre esta conexión ha salido recientemente un artículo en la revista Women´s Health.
Cuando las personas tienen rencor o piensan en situaciones de venganza, tanto la presión arterial como el ritmo cardiaco se incrementan casi en el doble su actividad normal. Si uno alberga estos sentimientos con frecuencia, y produce estos estados insanos, con el tiempo, no sólo genera estrés sino que también puede desencadenar en algún daño cardiovascular.
Sin embargo, no todo es tan nefasto y como es de esperar, al provocar en uno mismo las emociones opuestas, se revierte ese estado en el organismo: si se piensa, por el contrario, y se imagina que se perdona, los ritmos vuelven a normalizarse.
Así que ya sabes no sólo no debes albergar sentimientos de ira por tu propio bienestar emocional -y espiritual- sino que también por tu salud física. Es decir, si das cabida a estas emociones negativas estarás enfermando tus dos corazones -el inmaterial y el físico-.
Definitivamente, no nos debemos dejar manejar por el rencor y dar paso a acciones que a lo largo nos perjudican. Es aconsejable salir de él cuando uno es expuesto a alguna injusticia.
De ahí, que se comente, que es preciso comprender que no puede girar nuestro día en torno a ese rencor. A la larga, a quien le amarga la vida es a uno mismo. Borrar el rencor es más saludable para nosotros mismos.
motivalia.blogspot.com, nos indica al respecto, que la tradición India cuenta esta historia de Buda:
El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente.
Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
-¿No estás enfadado, señor?
-No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
-¿Por qué?
Y el Buda dijo:
-Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.
Es por eso que se nos dice, procura tener paz y reconciliarte contigo mismo, tratar de disfrutar nuestra sin que el rencor nos domine o aparte de nuestra felicidad. Mucho más daño hace el rencor que la ofensa misma, no permita que eso le suceda .