
El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos. Oscar Wilde
Desde luego, al pasar por Parma,uno no puede ignorar lo que ha representado para esta ciudad y para elmundo amante de laòpera y musica clàasica ,Niccolo Paganini, de ahi, que recordemos lo que no ha legado y que todavia en muchos escenarios musicales se presentan.
Nos recuerda mistiomusical.cl,que este extraordinario compositor de ópera italiano, cuyas obras están consideradas entre las mejores de la historia de la ópera. Nació el 10 de octubre de 1813 en Roncole, estado de Parma, que por entonces se encontraba bajo el gobierno francés. Hijo de campesinos analfabetos, estudió música en la vecina ciudad de Busseto donde encontró unos protectores en los esposos Barezzi. Cuando en 1832 fue rechazado por el conservatorio de Milán a causa de su juventud y de que “sus ejercicios no mostraban especiales aptitudes para la música”, entró como discípulo del compositor milanés Vincenzo Lavigna. Volvió a Bussetto en 1833 como director de la Sociedad Filarmónica.
Comenzó a estudiar música en un pueblo cercano. Busseto, donde fue llevado a la casa de un rico patrón quien más adelante costeó su educación en Milán. Al completar sus estudios se convirtió en director municipal de música clásica en Busseto y contrajo matrimonio con la hija de su patrón; tres años después regresó a Milán con la partitura de su primer ópera, Oberto. Oberto fue producida en La Scala (casa de ópera de Milán) en 1839, tuvo un éxito bastante modesto, y llevó a Verdi a ser contratado para más óperas. Luego sobrevino el desastre: su esposa y sus dos hijos fallecieron. Verdi se las arregló para completar su siguiente ópera, pero ésta fue un completo fracaso y, en su desesperación, él juró no componer óperas nunca más.
Lo que lo hizo cambiar de opinión fue el libreto del antiguo Jews exiliado de su tierra natal. Verdi era un ardiente nacionalista quien anhelaba por una libre y unida Italia y vió a Jews como un símbolo de los italianos oprimidos. Rápidamente compuso Nabucco, la cual tuvo un éxito enorme. De ahí en adelante, Giuseppe y sus óperas se volvieron un símbolo de la independencia italiana. (El grito “Viva Verdi” también defendía el slogan patriótico “Vittorio Emmanuele, Re D’Italia” Víctor Emmanuel, Rey de Italia).
Su primera ópera Oberto conde de San Bonifacio se estrenó en 1839 en La Scala con escaso éxito. Su ópera cómica Un giorno di regno (Un día de reino, 1840) fue un fracaso y Verdi, ya afectado por las muertes recientes de su mujer Margarita Barezzi y de dos de sus hijos, decidió abandonar la composición. Pero al cabo de un año el director de La Scala logró convencerlo para que escribiera Nabucco (1842). Esta ópera que escribió en menos de tres meses, causó gran sensación, ya que el tema de la cautividad de los judíos en Babilonia fue considerado por el público italiano como una alusión a la oposición al gobierno austriaco en el norte de Italia.
Poco a poco fue imponiéndose la costumbre de aclamar a Víctor Manuel como rey de Italia al decir “Viva Verdi” ya que el nombre del compositor era un acrónimo de la frase “Vittorio Emanuele Rè d’Italia”. A estas óperas siguieron I Lombardi alla prima crociata (1843) y Ernani (1844), ambas de gran éxito. De las 11 óperas siguientes sólo Macbeth (1847) y Luisa Miller (1849) se mantienen en el repertorio actual de ópera. Rigoletto (1851), Il trovatore (1853) inspirada en El Trovador del escritor español Antonio García Gutiérrez y La Traviata (1853), que supusieron su consagración, se encuentran entre las óperas más populares de todos los tiempos.
Las óperas que Verdi escribió en su madurez, entre las que se encuentran Las Vísperas Sicilianas (1855), Simone Bocanegra (1857) Un ballo in maschera (1859), La forza del destino (1862) y Don Carlo (1867), muestran una gran maestría en la caracterización musical y una mayor preponderancia del papel orquestal. Aida (1871), también de este periodo y probablemente la ópera más popular de Verdi, fue un encargo del virrey de Egipto para celebrar la inauguración del Canal de Suez y su estreno se produjo en El Cairo. Tres años después Verdi compuso su obra no operística más importante el Réquiem (1874) para conmemorar la muerte del novelista italiano Alessandro Manzoni (aunque existía una versión del Libera me en memoria de Gioacchino Rossini, fallecido en 1868). Entre las composiciones no operísticas de Verdi cabe citar la cantata dramática Inno delle nazioni (1862) y el Cuarteto para cuerda en mi menor (1873) así como un TeDeum, compuesto a los 85 años y otras obras religiosas
A la edad de 70 años después de un silencio de 13 años después de escribir el Requiem Verdi compuso tal vez su mejor ópera, Otello (1887), con un libreto que el compositor y libretista italiano Arrigo Boito había adaptado hábilmente de la tragedia de William Shakespeare. A continuación compuso su última ópera Falstaff (1893), igualmente adaptada por Boito de la obra de Shakespeare y considerada como una de las mejores óperas cómicas. Verdi falleció el 27 de enero de 1901 en Milán. La obra de Verdi destaca por su intensidad emocional, sus melodías armónicas y sus caracterizaciones dramáticas. Transformó la ópera italiana, que hasta entonces utilizaba argumentos tradicionales, libretos anticuados y enfatizaba la parte vocal, para crear una entidad musical y dramática unificada. Actualmente sus óperas se encuentran entre las más representadas en todo el mundo.ùWikipedia nos agrega,queSe puede decir que sus primeros éxitos están relacionados con la situación política que se vivía en Italia. Aparte de su calidad artística, sus óperas servían además para exaltar el carácter nacionalista del pueblo italiano. Quizás el Va pensiero (coro de los esclavos de la ópera Nabucco) es uno de los coros más conocidos de Italia por esta razón. De esta forma, Verdi triunfa en Milán.
Gracias a los éxitos conseguidos, Verdi puede apostar por un estilo más personal en sus óperas y presionar a libretistas y empresarios para que arriesguen y experimenten un poco más. Es notable, en este sentido, la forma en que se engendró la ópera Macbethi, con unos arduos, e incluso despóticos, ensayos para lograr que el texto fuera más hablado que cantado. Verdi consigue su cometido y el éxito de estas óperas es también notorio.
Sigue un período de dificultades personales, con la muerte de su primera esposa y su hija, que contrasta con la creación de sus óperas más populares y queridas, las ya mencionadas Rigoletto, La Traviata e Il Trovatore.
Muchos consideran que la madurez del compositor se percibe en las obras que siguen a este período; por ejemplo, Don Carlos, que fue compuesta para la Gran Ópera de París; Aida, compuesta para la Ópera del Cairo; Otello y Falstaff, con libreto de Arrigo Boito basado en Shakespeare. Algunas de estas obras no son bien recibidas por el público o los críticos, que las calificaron de demasiado wagnerianas, crítica que el autor siempre rechaza.
En sus últimos años, Verdi compuso algunas obras no operísticas. A pesar de no ser particularmente religioso, compuso obras litúrgicas, como la misa de Réquiem (1874) y el Te Deum. También compuso el Himno de las naciones, que incluye las melodías de los himnos italiano, francés e inglés, sobre texto del poeta Arrigo Boito (1862) y un cuarteto para cuerdas en mi menor (1873).
Fallece en Milán, el 27 de enero de 1901, afectado por un derrame cerebral. Dejó su fortuna para el establecimiento de una casa de reposo para músicos jubilados que lleva su nombre: Casa Verdi en Milán, donde esta enterrado. Su entierro suscita gran conmoción popular y al paso del cortejo funebre el público entonará espontáneamente el coro de los esclavos de Nabucco (“Va pensiero sull’ali dorate”).
Definitivamente se nos senala que fue un autor de una treintena de obras, periodos de aprendizaje al punto del abandono, y sobre todo, haber inaugurado el drama lírico italiano de la mitad del siglo XIX y apuntalador del teatro musical del naciente siglo, revestido de verismo, la corriente proseguidora del dramma per musica verdiano.
mailxmail.com, nos apunia, que la concepción dramática de Verdi alcanza también su perfección con Aída. Los personajes dotados de una complejidad psicológica, destacan sobre un fondo con el que establecen relaciones de contraste. De nuevo los temas favoritos de Verdi, si bien en una trama más sencilla que Don Carlo; el conflicto entre países y el amor imposible entre un general egipcio y la hija de su mayor enemigo, dejan sitio para un gran espectáculo. Aída representa la síntesis de las tradiciones francesas e italianas desarrolladas por Verdi y con ella encontrará un éxito brillante en todos los campos. La acción de Aída, situada en el antiguo Egipto, amenazado de invasión por los tropas etíopes, pone de relieve las situaciones difíciles y contradictorias en los que se debate Aída, joven esclava etíope. Su amor al guerrero Radamés, no sólo la convierte en rival de la hija del Faraón, sino que la desgarra en su patriotismo. El drama lleva al juicio de Radamés, con quien a Aída compartirá su suerte. Falleció en Milán el 27 de Enero de 1901