Familiares del monseñor Enrique Angelelli pidieron a la Justicia que indague y procese a Jorge Rafael Videla y a otros trece ex militares y agentes de inteligencia por su responsabilidad en el asesinato del religioso, el 4 de agosto de 1976. La presentación busca movilizar el expediente en manos del juez federal de La Rioja, Daniel Herrera Piedrabuena, que no cuenta con ningún imputado. La última noticia de la causa data de abril del año pasado cuando se realizó una necropsia sobre los restos de Angelelli sin resultados significativos, según lo informa el portal del matutino porteño Crítica Digital y reproducido por la Red de Noticias DH de ArgentinaLa versión de la dictadura sostuvo que Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 en un accidente automovilístico. Su sobrina, María Elena Cosiano, no tiene dudas de que aquella explicación es falsa. “Nuestra presentación judicial destaca que esta investigación lleva más de treinta y tres años y atravesó distintas etapas tendientes a ocultar, distorsionar y esconder el crimen, obteniendo la impunidad”, señaló en el escrito que presentó el viernes como querellante de la causa.Además de Videla, la querella apunta a Albano Harguindeguy, por entonces ministro de Interior de la dictadura. Entre otras pruebas, la causa cuenta con el testimonio de Rodolfo Fernández, un ex policía empleado de ese Ministerio del Interior, quien relató que dos días después de los hechos, llegaron carpetas con papeles pertenecientes a monseñor Angelelli, que fueron recibidas por el propio Harguindeguy. En 1984, José Deheza, ex ministro de Defensa de Isabel Perón, también hizo referencia a Harguindeguy: “Un día fui a verlo para pedirle por unos compañeros peronistas. Sonó el teléfono y su cara se iluminó con una sonrisa. Cuando colgó me dijo: ‘El obispo Angelelli acaba de morir en un accidente’”.Durante la presentación ante el juez Herrera Piedrabuena, el abogado Guillermo Díaz Martínez sostuvo que “como querellantes públicos creemos que hay pruebas suficientes de que se trata de un delito de lesa humanidad”. Y en ese sentido exigió: “No puede dilatarse más; cumplidas las indagatorias estamos cerca del juicio oral”.