Publicado en (Mercosur) por SyC el diciembre-21-2009

 

Fue el 9 de diciembre de 1959. El tipo rubio, alto y de bigotes juraba como paraguayo “naturalizado” nada menos que ante el propio vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia de Paraguay, Hirán L. Sosa. Su nombre: Josef Rudolf Mengele, el criminal nazi más buscado de la historia. Lo acompañó una tal Cecilia Enciso, quien también recibió su carta de naturalización ese día.Pero, ¿cómo logró este jerarca nazi protección e impunidad, no solo en Paraguay, sino también en Argentina y en el Brasil? Ese sigue siendo un misterio sin develar. Mengele logró protección en Paraguay gracias a un hombre: Hans-Ulrich Rudel, el célebre piloto de “stukas” (aviones alemanes) durante la II Guerra Mundial.Según la nota escrita en el diario paraguayo La Nación , este mantenía muy buenas relaciones con el gobierno del Paraguay, y especialmente con el propio Alfredo Stroessner, quien autorizó que Mengele venga al país, en el año 1959. Según el célebre “cazador de nazis”, Simón Wiesenthal, Mengele era protegido de los altos jefes policiales y militares del régimen, así como de nazis alemanes y paraguayos que traficaban con los que escapaban de la persecución del Mossad (servicio secreto israelí).El reconocido historiador Alfredo Seiferheld sostiene en su libro “Nazismo y Fascismo en el Paraguay” que los alemanes instalados en las colonias alemanas de Itapúa (Hohenau), San Pedro (Nueva Germania) y Cordillera (San Bernardino), principalmente, eran en un 90% pro nazis. De ahí la protección hermética que recibieron Mengele y otros jerarcas que escaparon a la Argentina primero y al Paraguay, después.Paraguay: “El fin del Mundo”El periodista norteamericano Ernie Zaugg comenta en su libro “The oath of Mengele” (El juramento de Mengele), publicado en 1995, que le resulta difícil entender cómo fue posible que el criminal nazi nunca fuera encontrado en el Paraguay. Tras visitar nuestro país y entrevistar a decenas de personas, el escritor pondera la costumbre paraguaya de comunicarse con facilidad y el hecho de que, prácticamente, todo el mundo conoce a todo el mundo.“Paraguay es realmente el fin del mundo, primitivo, pobre, cubierto de junglas. Es como una pequeña villa llena de rumores. Mengele hizo bien en dejar el país. Es el peor lugar del mundo para esconderse.”, comenta el escritor norteamericano.Tras los pasos del “Ángel de la Muerte”Josef Rudolf Mengele, “Beppo” para sus íntimos, “doctor Muerte” o el “Ángel de la Muerte” para aquellos que sobrevivieron a su corto y fatídico poder en los campos de concentración alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial, nació en la ciudad bávara de Günzburg, Alemania, el 16 de marzo de 1911. Aseguran que murió, en curiosas circunstancias, en la ciudad costera de Bertioga, Brasil, el 7 de febrero de 1979, a la edad de 68 años.Poco después de terminar la guerra europea en 1945, este médico y antropólogo, a quien se le atribuye el asesinato de más de 400 mil personas y de haber realizado incontables experimentos sádicos con seres humanos, encontró refugio más de una vez bajo identidad falsa en la tranquila ciudad de Hohenau, Itapúa.Aunque un sinfín de historias se entretejen en torno a la vida del “Ángel de la Muerte” en nuestro país y en la región, no deja de llamar la atención como nunca pudo ser ubicado por los cazadores de criminales de guerra nazis. Mengele parecía estar siempre un paso delante de sus perseguidores. Inclusive, hubo momentos en que llegó a usar su nombre real, como si fuese un ciudadano común y corriente.


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